Nuestra respuesta al mensaje del evangelio (Mateo 2:1-6)


“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,  diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.  Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel”.
Mateo 2:1-6

INTRODUCCIÓN


            Todos los días escuchamos a través de los medios de comunicación diferentes noticias relacionadas con el ámbito nacional e internacional. Una misma noticia puede causar diferentes reacciones entre la gente que la escucha. Puede generar alegría, preocupación, miedo, indiferencia, etc. Hace más de dos mil años atrás llegaron a Jerusalén unos magos con una noticia que cambiaría a la humanidad completa: el nacimiento del Cristo. Sin embargo, esto causo diferentes reacciones en las personas que la escucharon. Hoy en día también la gente reacciona de diferentes formas ante el mensaje del evangelio. Veamos tres de ellas.

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Nuestra respuesta al mensaje del evangelio


       I.            LA REACCIÓN DE UN REY IMPÍO.


“Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él…”

            En primer lugar queremos resaltar la reacción de un rey impío ante el anuncio del esperado Mesías.  Obviamente la noticia no le trajo regocijo, al contrario la vio como una amenaza a su trono ya que  los magos lo llamaban el rey de los judíos. Como Herodes muchas personas se turban cuando son confrontadas por  sus pecados por el mensaje del Evangelio. Este mensaje trae a ellos disgustos, otros lo cuestionan y lo rechazan ya que no desean que Jesús sea el Rey de sus vidas ya que quieren seguirla gobernándola a su antojo.

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.
Santiago 1:21

            Para poder alcanzar la misericordia de Dios debemos recibir con humildad la palabra de Dios, no cuestionarla, simplemente obedecerla.

    II.            LA REACCIÓN DE UNOS MAESTROS DESCUIDADOS.


“Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel”.

            Aquí podemos ver la reacción de los principales sacerdotes y escribas de la ley. Ellos eran unos conocedores de las profecías tocantes a la venida del Mesías, conocían los detalles, sin embargo  cuando escucharon el anuncio del Mesías no mostraron mayor asombro o interés en el asunto, solo se dedicaron a proporcionarle a Herodes la información.   Actualmente vivimos en un mundo donde muchas personas reaccionan al mensaje del Evangelio parecido a estos sacerdotes y escribas. No están interesados en las cosas de Dios, conocen algo al respecto pero sus intereses están en este mundo y no esperan la venida de nuestro Señor ni les interesa la salvación que les puede otorgar Cristo.
            La Biblia exhorta al hombre a buscar a Dios ya que constantemente lo llama al arrepentimiento, sin embargo, un día las oportunidades de acercarse a Él se terminaran y entonces no habrá mas esperanza.
“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.
Isaías 55:6-7

 III.            LA REACCIÓN DE LOS MAGOS.


“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,  diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.

            Ahora vemos la reacción de los Magos ante el hecho del nacimiento del Rey de los judíos. Posiblemente los magos que llegaron a Jerusalén en busca del Mesías eran de la región de Babilonia la cual fue influenciada por las profecías bíblicas a través de profetas como Daniel.  Los magos se diferenciaban de los demás en:

1.      Mostraban gran interés por las profecías bíblicas.


            Como seres humanos debemos preocuparnos e interesarnos en conocer lo que la Biblia enseña ya que en ella encontramos el mensaje de Dios para nosotros y la vida eterna. Paradójicamente el hombre se interesa por aprender o conocer otras cosas y ven la enseñanza bíblica como algo anticuado y sin importancia.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.
Juan 5:39

2.      Recorrieron grandes distancias, desde tierras babilónicas, se expusieron a peligros y gasto con tal de encontrar al Rey de los judíos.


            Recibir la vida eterna depende mucho de la disposición de nuestra alma. Debemos estar dispuestos a esforzarnos pagando el precio que debamos pagar: persecuciones, negar  nuestra propia carne, burlas, etc. El camino que conduce a la vida eterna es difícil ya que requiere una renuncia de nuestra parte al mundo; sin embargo, el mundo nos ofrece un camino fácil y el pecado nos conduce a la perdición eterna.

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.
Mateo 7:13-14

3.      Estaban dispuestos a rendirse ante Él adorándolo.


            Finalmente los magos estaban dispuestos a humillarse delante del niño y adorarlo. Esto nos habla de reconocer su señorío.  Si queremos acercarnos a Dios es necesario arrepentirnos de nuestros pecado y reconocerlo como el Señor de nuestras vidas. Debemos renunciar a lo que nosotros queremos y permitir que Cristo gobierne nuestras vidas.

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.
Romanos 10:9

            CONCLUSIÓN.



            ¿Cuál es nuestra reacción ante el mensaje del Evangelio? ¿Somos indiferentes a él? ¿Lo consideramos anticuado y sin importancia? ¿Nos disgusta porque confronta nuestro pecado? O ¿produce en nosotros un cambio positivo que nos lleva a sujetarnos a Dios?

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