La ley de la siembra y la cosecha (Gálatas 6:7-8)


“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”.
Gálatas 6:7-8

INTRODUCCIÓN


            “El que a hierro mata a hierro muere”. Este es un conocido refrán español que nos habla de la reciprocidad, es decir, lo que hacemos en la vida se nos devuelve. De alguna manera este refrán está basado en el concepto bíblico de que todo lo que el hombre siembra se cosecha. La Biblia dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. A lo mejor el apóstol Pablo tomo esta metáfora de la vida real ya que en la naturaleza existe una ley que dice que toda semilla que se siembra en tierra fértil producirá el fruto de su especie. Así, las mismas leyes que rigen la siembra y la cosecha en el mundo material son las que se cumplen en el mundo espiritual. Veamos 3 leyes fundamentales que se cumplen en el mundo espiritual.

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La ley de la siembra y la cosecha

       I.            LO QUE SE SIEMBRA SE COSECHA.



“Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado.  El morirá por falta de corrección, y errará por lo inmenso de su locura”.
Proverbios 5:22-23

La Biblia aclara que: el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Todo, sea bueno o malo, producirá en nosotros un resultado en nuestra vida y en la Biblia se puede ver el cumplimiento de esta ley.

1.                  Jacob.


La vida de Jacob nos muestra como la ley: todo lo que se siembra se cosecha es verdad. Su anhelo de querer heredar las bendiciones de la primogenitura lo llevaron a mentir y usar todo tipo de artimañas para conseguir sus propósitos, sin embargo esto lo llevo a cosechar todo lo que sembró.

a)      La siembra de Jacob: El pecado de Jacob consistió en engañar a su padre Isaac al hacerse pasar por su hermano Esaú y lograr la bendición del primogénito.
b)      La cosecha de Jacob: Años después cuando el huyo de su familia temiendo la venganza de su hermano llego a casa de su pariente Labán donde sufrió durante 20 años por las mentiras y engaños de Labán. Durante estos años Labán engaño a Jacob haciéndolo trabajar 7 años por su hija Raquel, pero lo engaño casándolo después con su hermana Lea, luego lo hizo trabajar otros 7 años por Raquel y lo hizo trabajar cambiándole su salario 10 veces, luego huyo de él. Posteriormente, sufrió la traición de su hijo Rubén cuando se acostó con una de sus mujeres Bilha, luego sufrió el engaño de sus hijos cuando le dijeron que José había sido despedazado por una fiera del campo. El sembró mentira y engaño, y cosecho lo mismo siendo su sufrimiento grande.

2.                  Amán.


La historia de Amán se encuentra en el libro de Ester, el cual fue un alto funcionario en el reino del rey Asuero en el imperio Meda-Persa. Cuando este fue engrandecido en su puesto su ego creció a tal punto que todos debían doblegarse delante de él, pero había un hombre que no lo hacía: Mardoqueo, un noble judío, que solo doblaba sus rodillas delante de Dios.

a)      La siembra de Amán: Esto llevo a Amán a odiarlo a él y a todos los judíos a tal punto que planeo una trampa contra los judíos y construyo una horca de 25 metros de alto donde esperaba ahorcarlo.
b)      La cosecha de Amán: ignorante de que la esposa del rey Asuero era judía, un día ésta desenmascaro sus malignas intenciones y la horca que él había construido para ahorcar a Mardoqueo sirvió para ahorcarlo a él.

Por tanto, todo lo que se siembra se cosecha.

    II.            SE COSECHA MÁS DE LO QUE SE SIEMBRA.


“Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia”.
Salmo 32:10

Otra de las leyes de la siembra y cosecha es que lo que se siembra se cosecha en mayor número. Esto se deja ver en los ejemplos anteriores, Jacob engaño una vez a su padre, y casi toda su vida fue víctima del engaño y mentiras de otros. Amán construyo una horca para matar a Mardoqueo y esta misma sirvió para ahorcarlo a él mismo. El Salmo 32:10 aclara que los dolores para el impío serán muchos, ya que lo que se siembra, se cosecha en mayor proporción, pero también todo lo bueno que se hace, Dios lo recompensa abundantemente.

 III.            EL TIEMPO DE COSECHA ES DIFERENTE AL DE LA SIEMBRA.


“Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal”.
Eclesiastés 8:11

            Cuando se siembra la cosecha se obtiene meses después. De igual manera ocurre en la vida espiritual. El libro de Eclesiastés nos enseña el error en el cual cae el hombre: Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. En la Biblia encontramos que aparentemente los malos prosperan sin recibir el castigo de Dios, y un día un hombre llamado Asaf pensó que no había provecho en ser justo, pero el Señor le mostró que esto no era así y que vendría sobre ellos su castigo:

“En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.   Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos… He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.   Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,  y lavado mis manos en inocencia… Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos… Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta”.
Salmo 73:2-3, 12-13, 17, 27

Un día Habacuc se quejó delante de Dios al ver las muchas injusticias que sus conquistadores hacían contra Judá, no obstante, Dios le afirmo a su profeta que Él cumpliría a su debido tiempo sus planes:

“Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”
Habacuc 2:1-3

                Por tanto Dios castigara todo pecado y sus consecuencias los alcanzara en su momento debido ya que el tiempo de cosecha es diferente al de la siembra, por tanto es importante que el hombre se arrepienta antes que coseche las consecuencias de sus malas obras.

CONCLUSIÓN



Todo lo que se siembra se cosecha, y en mayor proporción a lo sembrando en un tiempo diferente a la siembra, sea bueno o malo, por tanto debemos asegurarnos estar sembrando una vida que agrade a Dios y no una vida que coseche la condenación eterna.


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