Edificando una obra que perdure (Hechos 1:21-26)

“Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.  Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles”.
Hechos 1:21-26

INTRODUCCIÓN


            A lo largo de la historia hemos oído hablar de grandes hombres y mujeres que impactaron este mundo a través de sus vidas. Sus ministerios y obras resuenan como un eco de lo que Dios puede hacer en las vidas de aquellos que le crean y estén dispuestos a pagar el precio. Como el autor de la carta a los Hebreos dice, el tiempo nos faltaría para hablar acerca de Moisés, Josué, Débora, los jueces, Ruth, Ester,  de los grandes reyes de Israel, sus profetas, los apóstoles del Cordero, el apóstol Pablo, los padres de la iglesia primitiva como Policarpo de Esmirna, Orígenes, Eusebio, Tertuliano, Juan Crisóstomo, Justino Mártir, San Jerónimo, Agustín de Hipona, o acerca de los reformadores como John Wyclif, John Hus, Martin Lutero, Juan Calvino, Guillermo Tyndele,  Ulrico Zuinglio, o los grandes misioneros como William Carey en la India, David Brainerd a los indios americanos, David Livingstone en África o porque no hablar de los grandes predicadores de los últimos siglos como Jonathan Edward, Charles H. Spurgeon, Jonh Wesley, D. L. Moody entre otros.  A pesar que la mayoría de ellos vivieron muchos de años atrás, sus obras aun dan testimonio de su fe, sus legados han impactado el mundo y han contribuido al crecimiento y fortalecimiento de la iglesia moderna. De igual manera Dios desea que cada uno de nosotros edifique una obra que perdure por toda la eternidad. Dios nos ha llamado a impactar a nuestras familias, nuestras colonias y a edificar una verdadera carrera cristiana, de allí que cada uno vigilemos la manera de cómo andemos:

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”.
Efesios 4:1

            Es interesante ver como Pablo se refiere a la vida cristiana, dice que es una vocación, y de acuerdo a Wikipedia, la vocación es el deseo de emprender una carrera, una profesión o cualquier otra ocupación o actividad cuando todavía no se han adquirido todas las aptitudes o conocimientos necesarios. Lo cierto es que nuestra vida cristiana es una carrera donde a través del supremo llamamiento que Dios nos ha hecho buscamos culminarla edificando una verdadera obra que glorifica a nuestro Señor. 


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Edificando una obra que perdure

             
              Dios nos ha llamado a edificar una obra grande en nuestras vidas, una obra que de testimonio de lo que El ha hecho por nosotros, una obra que le de gloria y honra a su nombre. pero la pregunta seria ¿cómo hacerlo? Los versículos anteriores nos hablan acerca de un hombre que edifico una gran obra en su vida, su nombre fue Matías. Para este momento los apóstoles habían decidido escoger el sucesor de Judas, lo cual representaba un gran honor ya que adquiriría el estatus de uno de los hombres más influyentes dentro de los cristianos como apóstol del Señor. Pero ¿Cómo llego a este momento? Vemos en este relato dos factores importantes para edificar una buena obra delante de Dios.

                               I.            PERSEVERANCIA Y DISCIPLINA PARA CRECER DESDE CERO.


“Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección”.

            De acuerdo al relato bíblico una de las razones por las cuales Matías fue elegido para este cargo fue por su perseverancia desde los primeros días de su vida devocional. El se mantuvo fiel desde que Juan el Bautista bautizaba, todo el tiempo que Jesús entraba y salía con los apóstoles, después de su resurrección y hasta el día de Pentecostés en el que esperaban la promesa del bautismo con el Espíritu Santo. Su perseverancia y disciplina al iniciar desde cero y crecer gradualmente le ayudo a ser uno de los doce apóstoles del Cordero. Muchas personas no alcanzan el éxito, no porque carezcan de talento, sino porque no perseveran con disciplina en el camino que los conducirá a ello. Vivimos en un mundo donde todo lo quieren rápido: comida rápida, mensajería rápida, títulos académicos pagados, métodos para perder peso en el menor tiempo y sin esfuerzo. Nadie quiere pagar el precio del tiempo ya que todo lo quieren rápido y sin esfuerzo. Matías se sometió a este proceso. Inicio como discípulo de Juan el Bautista, posteriormente se convirtió en discípulo de Jesús, vio como Jesús escogió a sus doce apóstoles y él no fue escogido entre ellos, pero esto no lo desmotivo a seguir siendo su discípulo, aunque sabia que el Señor había escogido a sus mas cercanos, paso con Él los 3 años de su ministerio acompañándolo en completo anonimato, aprendiendo, posiblemente fue uno de los 70 que Cristo envió a predicar por todas las aldeas, después de la muerte de Jesús, no deserto como muchos, sino fue testigo de su resurrección y solo unos 120 permanecieron fieles en Jerusalén esperando la venida del Espíritu Santo. Atravesó por dificultades y grandes desafíos, sin embargo, su perseverancia y disciplina lo llevaron a convertirse en un apóstol del Señor.

             Para poder perseverar en la vida cristiana la Biblia nos recomienda lo siguiente:

  1. Despojarnos de todo peso del pecado y cualquier cosa que nos asedie: "Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios", (Hebreos 12:1-2). Recordemos que nuestra vida cristiana se compara a una carrera de resistencia, donde la clave es despojarse de todo peso, de todo pensamiento inicuo, o de cualquier mensaje negativo que mine nuestro corazón, al contrario, debemos poner nuestra mirada en el blanco perfecto considerando aquella tan grande nube de testigos que representan a todos los campeones de la fe que ya terminaron su carrera.
  2.  En segundo lugar, debemos enfocar nuestra vida en crecer en el conocimiento bíblico y en todo lo espiritual: Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén", (2 Pedro 3:18). 
  3. Nunca retroceder, nunca rendirse, aun en medio de las mas duras pruebas, sino permanecer firmes, creciendo en la obra de Dios siempre, sabiendo que nuestro trabajo no es en vano: "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano", (1 Corintios 15:58).

            Como creyentes debemos perseverar en nuestra vida cristiana, sin desmallar, creciendo en su obra, sirviendole con todo el corazón, porque esa obra es lo que permanecerá para siempre. En la vida es importante prepararnos, tener un buen trabajo o ganar reconocimientos por sobresalir en el trabajo o en los estudios, todo eso esta bien, pero lo que realmente trasciende mas allá de la vida es lo que hacemos para Dios.

                            II.            EDIFICAR UNA BUENA REPUTACIÓN.


"Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías".

            Otro de los factores que influyo para que los escogieran fue su buen testimonio. Esto lo vemos en el hecho de que uno de ellos tenía por sobrenombre  "Justo". Edificar una buena reputación lleva tiempo, y demanda esfuerzo, negación, sabiduría y sacrificio. Muchos lamentablemente no cuentan con esta característica a tal punto que difícilmente pueden ser hombres o mujeres que la congregación reconozca como justos. El buen testimonio es clave para la elección de servidores para la iglesia. Por ejemplo, cuando escogieron a los primeros 7 diáconos entre las características que debían cumplir estaba el buen testimonio: "Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo", (Hechos 6:3). También es un requisito que los obispos sean irreprensibles: "Pero es necesario que el obispo sea irreprensible", (1 Timoteo 3:2). Mas adelante lo dice también de los diáconos: "Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles", (1 Timoteo 3:10). Nuestro testimonio es una de las joyas más valiosas que tenemos como cristianos y un elemento indispensable para optar a un privilegio en la iglesia. Si queremos edificar una obra que perdure delante de Dios es importante que cuidemos nuestro testimonio ya que muchas veces la efectividad de nuestro trabajo se puede ver limitado por un mal testimonio. Alguien ha dicho: "Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra". Mucho mas poderoso que un mensaje ungido es una vida sencilla que viva en santidad y a través de la cual el poder de Dios se manifiesta. Como cristianos debemos luchar por ser ejemplo en todo: "Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza", (1 Timoteo 4:12).


              III.            MATIAS ES ELEGIDO COMO UNO DE LOS DOCE.

            
                 Como resultado de todo esto Matías fue elegido para este ministerio, y a partir de allí fue parte de los apóstoles del Señor y por la misma Biblia podemos ver que fue considerado un apóstol y parte del grupo de los doce: “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas…”, (Hechos 6:2). Y de acuerdo a la tradición Matías cumplió su ministerio, tal y como John Fox lo relata en su libro, Los Mártires: Matías, que rellenó la docena, atracó en Etiopía primeramente, y después... de haber llevado las multitudes a Cristo, con ánimo valeroso, recibió la corona del martirioDe igual manera nosotros debemos perseverar y edificar una buena reputación para edificar una gran obra para nuestro Dios, la cual un día será probada en el Tribunal de Cristo.

“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, Recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”.
1 Corintios 3:10-15

            CONCLUSIÓN


            Matías fue un discípulo que estuvo en el anonimato durante mucho tiempo, fue un discípulo de Juan el bautista, luego siguió a Jesús durante tres años en su ministerio, después de su muerte y resurrección persevero con los 120 fieles, y al final llego a convertirse en uno de los doce apóstoles, sustituyendo así a Judas. Matías es un buen ejemplo de como podemos llegar a crecer en la obra del Señor y ser usados para su gloria y honra. Si consideramos esta historia podemos encontrar al menos 2 características que lo ayudaron para este fin:

1. Su perseverancia y disciplina para estar desde el principio y crecer desde cero.
2. Edifico una buena reputación.




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