El Nacimiento de Jesús (Mateo 1:18-25)



El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho   por el   Señor por medio  del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS”.
Mateo 1:18-25

INTRODUCCIÓN

                 Sin duda alguna, el nacimiento de Jesucristo es el acontecimiento más extraordinario y trascendental en la historia humana, tanto que la historia se ha dividido en antes de Cristo y después de Cristo, sin embargo, nadie sabe con precisión cuándo nació Jesús ya que las fechas que se han dado son hipótesis que no se han comprobado. La intención de los creadores del calendario gregoriano, que es el calendario que nosotros usamos en la actualidad, era establecer la fecha del nacimiento de Jesús en el 1 d.C. no obstante, calcularon mal ya que los acontecimientos históricos no están en armonía con la muerte de Herodes el Grande. En cuanto al año de cuando nació Jesús existen algunas posiciones, pero hay algo de lo que, si están de acuerdo todos los estudiosos bíblicos, y es que es imposible que Jesús haya nacido un 25 de diciembre, tal y como la tradición lo celebra en la actualidad, y esto se basa en dos evidencias bíblicas. La primera la encontramos en Lucas, leamos estos versículos: “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”, (Lucas 2:8-11).  Aquí se nos dice que un ángel les anuncia a los pastores que el Cristo había nacido y allí vemos que estos estaban cuidando sus rebaños al aire libre, y si es así, era imposible que fuese en los meses de diciembre, porque para esta época es invierno en Israel y por las fuertes heladas los pastores se resguardan en cuevas con sus rebaños para protegerse del frio clima, y ese detalle basta para probar que la fecha del nacimiento de Jesús de haber ocurrido en invierno tiene pocas probabilidades de ser exacta, puesto que el evangelio nos dice que los pastores estaban en los campos. La segunda razón por la que es difícil creer que fue en diciembre el mes en el que nació Jesús es porque fue en tiempo de su nacimiento cuando se hizo un censo lo cual obligo a los judíos a trasladarse a su ciudad natal, y en el caso de María y Jose, viajaron a Belén: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta”, (Lucas 2:1-5), Para los estudiosos bíblico les parece poco probable que un gobernador romano sensato decretase tal edicto en una fecha cuando por causa del invierno era imposible el trasladarse de una ciudad a otra. Así que podemos estar seguros de que Jesús no nació un 25 de diciembre.

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El nacimiento de Jesús


        
Ahora bien, en cuanto a su año de nacimiento tenemos dos posiciones. La primera es que Jesús nació en entre el 6 a. C. y el 4 a. C., esto basado en la muerte del rey Herodes el grande, el cual murió el 4 a. C., y la matanza de los niños de Belén de Mateo 2:16: “Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos”, (Mateo 2:16) aquí vemos que Herodes al enterarse del nacimiento de Jesús quiso matarlo, pero al no saber que niño era decidió matar a todos los niños de Belén que hubiesen nacido por la época de Jesús y fue allí donde este calculo que el niño tenia alrededor de 2 años de vida ya que mando a matar a todos los niños que anduviesen en ese rango de edad, y si Heridos murió en el 4 a.C. esto significa que Jesús nació entre el 6 a. C. y el 4 a. C. Otra forma en cómo han tratado de fechar el nacimiento de Jesús es recurriendo a los fenómenos astronómicos, esto basados en la aparición de la estrella de Belén la cual fue la que guio a los Magos de oriente hasta Jesús (Mateo 2:2, 7-10), y en función de esto se han trazado fechas hasta el año 5 a.C. tratando de relacionarla con un cometa que apareció por estos tiempos. Sin embargo, esta hipótesis es poco creíble ya que para los antiguos los cometas presagiaban eventos nefastos y no dichosos. Otros han intentado identificar un eclipse lunar para esta fecha, Pero de acuerdo con las anotaciones de Johannes Kepler se hace bastante difícil ubicar un eclipse lunar por esta época haciendo la hipótesis poco creíble.

La segunda opinión es la que afirma que Jesús nació en el año 2 a. C. y esta hipótesis está basada en dos fuentes. La primera fuente de afirmación es la que se basa en los comentarios de los padres de la Iglesia Primitiva:

1.              Tertuliano, (nacido cerca del año 160 d.C.) declara que Augusto comenzó a gobernar 41 años antes del nacimiento de Jesús y que murió 15 años después de ese evento. Augusto murió el 19 de agosto del año 14 d.C., situándose entonces el nacimiento de Jesús en el año 2 a.C. Tertuliano hacer notar, asimismo, que Jesús nació 28 años después de la muerte de Cleopatra, en el año 30 a.C., lo que es coincidente con la fecha del año 2 a.C.
2.              Irineo, nacido aproximadamente un siglo después de Jesús, también comenta que el Señor nació en el año 41 del reinado de Augusto. Como Augusto inició su reinado en el otoño del año 43 a.C., esto también apoya al año 2 a.C. como la fecha del nacimiento de Jesús.
3.           Eusebio (264-340 d.C.), el "Padre de la Historia de la Iglesia", la describe en el año 24 del reinado de Augusto y el 28 a partir del sometimiento de Egipto a la muerte de Marco Antonio y Cleopatra. Para comprender esto, debemos tomar en cuenta que el año 42 del reinado de Augusto comienza a correr desde el otoño del año 2 a.C. hasta el otoño del año 1 a.C. El sometimiento de Egipto por el Imperio Romano ocurrió en el otoño del año 30 d.C. Así, si el 28o año se extiende del otoño del año 3 al otoño del año 2 a.C., por tanto, la única fecha que se ajustaría a esto sería el otoño del año 2 a.C.

Otra forma de apoyar esta fecha es obteniéndola de la información de Juan el Bautista. Elizabeth, la madre de Juan, era prima de María y la esposa de un sacerdote llamado Zacarías, quien era de la clase de Abías (Los sacerdotes eran divididos en 24 clases y cada clase o turno, oficiaba en el Templo por una semana, de Sabbat a Sabbat). Cuando el Templo fue destruido por Tito el 5 de agosto del año 70 d.C., la primera clase de sacerdotes acababa de comenzar su servicio. Dado que el curso de Abías era el 8o, podemos rastrear hacia atrás y determinar que Zacarías terminó su servicio el 13 de Julio del año 3 a.C. Si el nacimiento de Juan se efectuó 280 días después, debió haber sucedido entre el 19 y el 20 de abril del año 2 a.C., precisamente para la Pascua de ese año. El nacimiento de Juan y el de Jesús estuvieron separados por 5 meses. Por lo tanto, de nuevo tenemos como resultado el otoño del año 2 d.C. como fecha probable del nacimiento del Divino Maestro.

Ahora, después de haber considerado todo esto, podemos preguntarnos ¿cuál es el año en el cual nació Jesús? Bueno, nosotros no lo sabemos, solo podemos presentar las hipótesis que expertos han propuesto., ya que la Biblia no establece una fecha específica, pero lo que si podemos afirmar y la misma Biblia lo afirma es que ¡REALMENTE JESÚS NACIÓ EN BELÉN DE JUDEA! y esto es lo único que nos interesa y por lo cual los cristianos debemos gozaron.

JOSÉ RECIBE A MARÍA


El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”.
Mateo 1:18-20

               Al leer este pasaje podemos encontrarnos con algunos pequeños problemas de interpretación que hacen necesarios el conocimiento de la cultura judía para tener más claro lo que el evangelista está relatando. Podemos ver que aparece el término desposado, algo desconocido para nuestra mente occidental. Además, se nos dice que José y María no vivían juntos y aun así se le llama a José su marido y éste estaba pensando en divorciarse de ella, aun cuando no estaban unidos en matrimonio. ¿Cómo interpretar todo esto? Bueno para ello es importante conocer más acerca de sus tradiciones y cultura. Para los judíos, el matrimonio incluía tres etapas importantes: Estaba el compromiso. Este se realizaba generalmente cuando la pareja eran niños y cuando ni siquiera se conocían. Prácticamente era un trato entre sus padres ya que los judíos creían que el matrimonio era una decisión demasiada importante como para dejársela en manos de jóvenes inexpertos. En esta etapa el compromiso se podía todavía romper por cualquiera de las dos partes sin mayores complicaciones. El segundo paso era el desposorio. A esto se le podía considerar la confirmación del compromiso previamente establecido por la pareja, y una vez adquirido se consideraban marido y mujer, aunque todavía no podían vivir juntos. Después de la ceremonia del desposorio, cada uno de los desposados se retiraba a su casa a vivir separadamente esperando el siguiente paso que los uniría en matrimonio. El desposorio duraba alrededor de un año y una vez adquirido no se podían romper a no ser por carta de divorcio, y esta es la etapa que María y José estaban viviendo. Finalmente, la tercera etapa era el matrimonio, el cual no era más que la consumación de todos sus votos y les daba la facultad de vivir juntos y gozar del privilegio de los casados. Por tanto, podemos comprender mejor el desarrollo de los acontecimientos si comprendemos mejor sus aspectos culturales. Fue en la etapa del año del desposorio que la Biblia dice que se halló que había concebido del Espíritu Santo, y la frase antes que se juntasen indica sin duda que María era virgen, por cuanto no habían llegado a la etapa del matrimonio. Definitivamente el enterarse que María estaba embarazada debió haber sido un duro golpe para José. Cualquier judío hubiese procedido con el divorcio en tales circunstancias: “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa”, (Deuteronomio 24:1), pero José por su calidad de justo no quiso difamarla ya que eso posiblemente hubiese significado la muerte para ella, ya que ese pecado se pagaba con la muerte y por tanto  quiso dejarla secretamente. Existen algunos que creen que José si sabía que la concepción de María era por obra del Espíritu Santo basado en las palabras que se encuentran en el versículo 18: se halló que había concebido del Espíritu Santo, y no queriendo ser un obstáculo para la obra divina quiso apartarse. Cualquiera que fuera el caso, José demostró su carácter justo al apartarse de ella sin difamarla y cargar con la culpa ya que al huir todos pensarían que él era el que la había deshonrado. Pensando en esto estaba José cuando: un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. Curiosamente estos versículos contradicen la genealogía de los versículos anteriores al mostrarnos que José no era el padre biológico de Jesús, sin embargo, todo era necesario. Mientras que los versículos del 1-17 establecen a Jesús como hijo legal de José para confirmar su derecho al trono por ser descendiente de David; y los versículos 18-25 niegan que José fuese el padre biológico para establecerlo como el verdadero Hijo de Dios. A partir de aquí vemos cómo el Espíritu Santo estuvo involucrado en la vida de Jesús desde el principio de su nacimiento.

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA DE JESÚS


“… porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”.
Mateo 1:20 b

              Este pasaje nos habla acerca del nacimiento virginal de Jesús, sin embargo, hay un detalle importante que quiere resaltar: El nacimiento de Jesús a través de la obra Espíritu Santo: “… porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Podemos observar cómo desde su nacimiento el Espíritu Santo estaba obrando detrás de la vida de nuestro Señor Jesús ya que Jesús no podía provenir del resultado de una relación sexual entre un hombre y una mujer, porque de haber sido así hubiese nacido contaminado por el pecado, tal y como nace todo hombre y mujer en la actualidad. Fue por ello que el Espíritu Santo obro el milagro para que Jesús fuera concebido en el vientre de María ya que tenía que nacer sin pecado, también más adelante, a lo largo de todo su ministerio vemos como el Espíritu Santo respaldaba a Jesús mientras estuvo en esta tierra, aferrándose a su ayuda al no depender de su propia divinidad. Veamos algunos versículos que nos confirman esto:

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto”.
Lucas 4:1

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor”.
Lucas 4:14

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”.
Lucas 4:17-18

              El nacimiento milagroso de nuestro Señor Jesús también nos sugiere una nueva creación la cual también estaba relacionada con la misión de Jesús en esta tierra. Por un lado, sabemos que el Espíritu de Dios estuvo presente durante la creación de este mundo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”, (Génesis 1:2); sin embargo, fue por causa del pecado que la perfección de la creación original se perdió. Ahora aquí en Mateo vemos al Espíritu Santo interviniendo en una nueva creación, la concepción milagrosa de María que permitió la encarnación del Hijo de Dios el cual trajo la redención del pecado y dio paso a otra nueva creación, la que nosotros llamamos nuevo nacimiento que Juan menciona en su evangelio: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”, (Juan 1:12-13). Es gracias al Espíritu Santo que todos aquellos que creen en Jesús nacen de nuevo al otorgándoseles una nueva naturaleza que los capacita para vivir libres del pecado, por ello Pablo nos dice: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, (2 Corintios 5:17). Aquí se nos dice que los que están en Cristo es nueva criatura, pero esta palabra que la RV60 traduce como criatura es la palabra griega ktísis (κτίσις), pero una mejor traducción sería creación, y de allí que la NVI traduce este versículo de una mejor manera: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”, (2 Corintios 5:17, NVI). Por lo cual se nos dice que Cristo produce en nosotros una nueva creación, lo cual tuvo su origen en el Espíritu Santo.


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El Nacimiento de Jesús

SU NOMBRE


“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer”.
Mateo 1:21-24
             
              El nombre de Jesús significa “El Señor es Salvador” y  proviene del griego Iesoús (Ἰησοῦς)  cuyo equivalente en hebreo es Yejoshúa (יְהוֹשׁוּעַ que se traduce en el Antiguo Testamento como Josué. A pesar de ser un nombre común entre los judíos (Lucas 3:29 y Colosenses 4:11), el nombre expresa la obra de Jesús en la tierra: salvar y liberar. Esto lo confirma el ángel al decir: porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. El hecho de que José fuera quien le pusiera el nombre al niño es significativo, porque cuando el padre le ponía el nombre al niño significaba que estaba reclamando al niño como miembro de su familia. Esto le dio al Señor Jesús los derechos legales al linaje de David. La declaración: “…esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta.” aparecen otras once veces más en Mateo (2:15, 23; 3:15; 4:14; 5:17; 8:17; 12:17; 13:14, 35; 21:4; 27:9), y es con el fin de demostrarles a sus lectores que los acontecimientos en la vida de Jesús están en armonía con las profecías del Antiguo Testamento concernientes al Mesías y que ahora se están cumpliendo por lo que constituye un fuerte testimonio a favor del origen divino de Jesús testificado en las Escrituras, y de la precisión de Mateo en los detalles más minuciosos. Ahora, esta profecía presentada en el versículo 23 es una cita de Isaías donde el profeta consuela al rey Acaz de Judá:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.
Isaías 7:14
              Para esta época donde se dio esta profecía, una coalición de dos reyes, el rey Rezín de Siria y el Rey Peka de Israel, se oponían a Acaz. Isaías le dice que no tema porque los planes de sus enemigos no prosperarán. Como una señal a Acaz, un hijo nacería de una mujer y antes de que ese niño alcanzara la edad en que pudiera discernir el bien y el mal, los dos reyes ya no serían amenaza para el reino. Ahora, La palabra que en Isaías se traduce virgen proviene del hebreo alma (‛almâhעַלְמָה) un sustantivo femenino que significa doncella o muchacha joven (entre 12 y los 19 años, lo que nos puede indicar la edad que María tenía al casarse lo cual no era raro en su tiempo, ya que en tiempos antiguos era un riesgo que una joven permaneciera demasiado tiempo soltera por la ocupación romana y el trato de esclavos), por ello la NVI traduce el pasaje: “Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel”. Sin embargo, en Mateo 1:23 la palabra virgen se traduce del griego parzénos (παρθένος) misma palabra que aparece en la Septuaginta y se refiere a una doncella que aún no ha tenido relaciones sexuales y por ende que aún no se ha casado, aclarando su virginidad y dejando claro el nacimiento virginal de Jesús. Su nacimiento fue sobrenatural y María concibió por obra del Espíritu Santo y no como consecuencia de una relación sexual tal y como lo detalla Lucas:
“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.
Lucas 1:30,34-35
              El nacimiento virginal de Jesús lo declara como inmaculado, es decir, sin pecado concebido, de lo contrario hubiera nacido contaminado por el pecado de sus descendientes ya que José provenía de una raza caída por el pecado como toda la humanidad.
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
Romanos 5:12
              Finalmente, Jesús es Emanuel, nombre que se traduce del griego Emmanouel, (Ἐμμανουήλ), que significa Dios con nosotros. En Jesús, Dios viene a los seres humanos y vive en su mundo, en vez de que ellos tengan que intentar la imposibilidad de venir a Él, (El Dios vivo encarnado para sentir y experimentar sus propias debilidades). Jesús no saca al hombre de la confusión y del dolor de la vida diaria, sino que camina con él en medio de esas circunstancias. La salvación no es un escape del mundo, sino el compromiso de Dios con las personas. Allí es donde está Jesús, como su nombre lo indica, y es donde las personas recibirán poder. Al despertar del sueño José hizo como el ángel del Señor le había mandado.

¿TUVO MÁS HIJOS MARÍA?


“Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS”.
Mateo 1:25

              Con este versículo termina el capítulo 1 de Mateo, sin embargo, nos enseña mucho ya que nos sugiere que María tuvo más hijos después de Jesús. Hoy en día existe una posición muy fuerte a afirmar que María nunca dejó de ser virgen y por tanto no tuvo más hijos, pero al evaluar este versículo encontramos lo contrario a esta afirmación. La expresión “Pero no la conoció hasta…” se puede traducir “pero no tuvo relaciones sexuales con ella hasta…” Por eso la NVI lo traduce de la siguiente manera: “Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús”. Esta misma expresión, “conocer”, aparece también en el primer libro de las Sagradas Escrituras, Génesis, la cual se traduce de la palabra hebrea yâda ( ידעy es utilizada en el mismo sentido“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón”, (Génesis 4:1). Por tanto, esto nos indica que María después del nacimiento de Jesús dejo de ser virgen ya que José conoció a su mujer María, o sea, tuvo relaciones sexuales con ella, después de que tuvo a su primogénito Jesús. Además de esto el texto sugiere que María tuvo más hijos, ya que se refieren a Jesús como su primogénito, es decir, el primero de otros hijos. Si Jesús hubiera sido el único hijo de María la Escritura dijera que Jesús fue el unigénito hijo de María, sin embargo, no fue así y por ello encontramos otros pasajes bíblicos que nos hablan acerca de los hermanos de Jesús, por ejemplo, tenemos las palabras de los habitantes de Nazaret que se negaban en creer en Jesús porque lo habían visto crecer entre ellos y conocían a su madre, hermanos y hermanas: “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”, (Marcos 6:3). También vemos en Juan que los hermanos de Jesús no creían en Él y que de forma sarcástica le dijeron que subiera a la fiesta de los Tabernáculos para que se diese a conocer: “Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle. Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos; y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él”, (Juan 7:1-5). También vemos en Hechos que justo en el día de Pentecostés, junto con los discípulos que esperaban la promesa del Espíritu Santo, tanto María como los hermanos de Jesús estaban perseverando en oración: “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”, (Hechos 1:14). También Pablo, relatando la ocasión cuando fue a Arabia, después de tres años regreso a Jerusalén y no vio sino a algunos apóstoles, entre los que estaban Jacobo, el hermano de Jesús: “Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor”, (Gálatas 1:18-19). Por estos y otros versículos podemos ver como las Escrituras testifican que María tuvo realmente más hijos a parte de Jesús.

EL NACIMIENTO MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO



             Después de haber considerado todos esto podemos ver que no hay un nacimiento más importante en todo el mundo que el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, y aunque es difícil establecer una fecha precisa de su nacimiento, lo más relevante es el hecho de que realmente el Salvador del mundo nació y fue concebido en el vientre de una mujer virgen por obra del Espíritu Santo, así Dios se encarnó en la persona de Jesús y habito entre los hombres, realizando grandes obras que están registradas en los 4 evangelios, este murió y fue sepultado, pero al tercer día resucito de entre los muertos y hoy en día podemos ser salvos por medio de la fe gracias a su sacrificio expiatorio en la cruz del Calvario, y en esto consisten la nuevas buenas de gran gozo.


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