Honrando a Dios a través del Ministerio (Malaquías 1:6-7)

El hijo honra a su padre y el siervo a su señor. Ahora bien, si soy Padre, ¿dónde está el honor que merezco? Y si soy Señor, ¿dónde está el respeto que se me debe? Yo, el Señor Todopoderoso, les pregunto a ustedes, sacerdotes que desprecian mi nombre. Y encima preguntan: ¿En qué hemos despreciado tu nombre? Pues en que ustedes traen a mi altar alimento mancillado. Y todavía preguntan: ¿En qué te hemos mancillado? Pues en que tienen la mesa del Señor como algo despreciable”.
Malaquías 1:6-7

INTRODUCCIÓN



                Dios demanda honra y gloria. En esta ocasión la reprensión va dirigida a los sacerdotes, los líderes espirituales de la nación. Se esperaría que si el pueblo se encontraba desviado de los caminos santos, los sacerdotes fueran los que les mostraran el camino de regreso; pero no era así. En esta sección el profeta Malaquías continúa confrontando los pecados de la nación y les demanda honra. De acuerdo al Diccionario la palabra honra significa: estimar y respetar la dignidad de una persona. Demostración de aprecio que se le da a alguna persona por su virtud y mérito. Si hay alguien digno de honra es Dios.

DIOS MERECE HONRA


El hijo honra a su padre y el siervo a su señor. Ahora bien, si soy Padre, ¿dónde está el honor que merezco? Y si soy Señor, ¿dónde está el respeto que se me debe? Yo, el Señor Todopoderoso, les pregunto…”
Malaquías 1:6


                  La Biblia nos enseña que Dios es un ser sublime y grande, y como tal merece toda honra y gloria de parte de su pueblo, sin embargo, Israel no lo estaba haciendo: El hijo honra a su padre y el siervo a su señor. Ahora bien, si soy Padre, ¿dónde está el honor que merezco? Y si soy Señor, ¿dónde está el respeto que se me debe? Ya en el Antiguo Testamento el Señor era llamado Padre en algunas ocasiones: “Pero tú eres nuestro Padre, aunque Abraham no nos conozca ni nos reconozca Israel; tú, SEÑOR, eres nuestro Padre; ¡tu nombre ha sido siempre «nuestro Redentor»!”, (Isaías 63:16). Dios hace una comparación diciéndoles que así como el hijo honra a su padre y el siervo a su señor, porque Él no es honrado como Padre y Señor de la nación. La acusación va dirigida primeramente a los sacerdotes el cual se identifica como el Señor Todopoderoso el cual se traduce del hebreo tsabá yavéh (צָבָא  יְהוָֹה) el cual también podría traducirse como el Señor de los ejércitos o Jehová de los ejércitos. Este título lo presenta como el Comandante General de todos los escuadrones de Israel y como tal merece todo el respeto, así como el comandante general de otras naciones es respetado y honrado por sus ejércitos. Esto nos hace reflexionar acerca de la forma de cómo estamos honrando a Dios. Lamentablemente muchas veces honramos y respetamos más a las autoridades de este mundo que al mismo Dios, pero debemos recordar Él es el Señor Todopoderoso y merece mayor gloria y honra que la que le debemos dar a los hombres en esta tierra.
               

HONRANDO A  DIOS A TRAVÉS DEL MINISTERIO


Yo, el Señor Todopoderoso, les pregunto a ustedes, sacerdotes que desprecian mi nombre. Y encima preguntan: ¿En qué hemos despreciado tu nombre? Pues en que ustedes traen a mi altar alimento mancillado. Y todavía preguntan: ¿En qué te hemos mancillado? Pues en que tienen la mesa del Señor como algo despreciable”.
Malaquías 1:6-7

honrar-Dios
Honrando a Dios a través de nuestro ministerio


                 La acusación de Malaquías va dirigida a los sacerdotes de la nación y está basada en el desprecio que ellos tenían por su nombre. Una vez más utiliza una pregunta sarcástica para hacer denotar su pecado: Y encima preguntan: ¿En qué hemos despreciado tu nombre? La respuesta es sencilla: Al desarrollar su ministerio de manera irresponsable deshonran su nombre: Pues en que ustedes traen a mi altar alimento mancillado. Y todavía preguntan: ¿En qué te hemos mancillado? Pues en que tienen la mesa del Señor como algo despreciable.  Las palabras alimento mancillado se refiere a traer ofrendas inapropiadas al altar de Dios. Los sacerdotes del Templo preparaban de manera inapropiada las ofrendas y rituales a tal punto que llegaron  a deshonrar el nombre del Señor al no adorarlo como Él lo merece, como un ser supremo y lleno de gloria. Los sacrificios y los rituales que presentaban eran símbolos sagrados; pero los sacerdotes los estaban tratando como cosas ordinarias. Desde el Pentateuco había establecido lo sagrado que tenía que ser el servicio en su templo y la importancia de la consagración de los sacerdotes: “Considéralo santo, porque él ofrece el pan de tu Dios. Santo será para ti, porque santo soy yo, el SEÑOR, que los santifico a ustedes”, (Levítico 21:8). Su pecado consistía en permitir que el pueblo trajera ofrendas inapropiadas y por no prepararse para ministrar delante de su presencia. Si hay algo que molesta al Señor es que desempeñemos nuestro ministerio irresponsablemente:

“¡Maldito el que sea negligente para realizar el trabajo del SEÑOR!”.
Jeremías 48:10


                Muchas veces no logramos dimensionar la gravedad de ser irresponsables en su obra. Somos responsables en nuestro trabajo, con nuestra familia o con nuestros propios proyectos; pero cuando se trata de la obra de Dios, pareciera que muchos la toman como algo trivial que se puede posponer y tratar sin mucha responsabilidad dándole prioridad a otras cosas. Pero esta actitud es un terrible pecado que Dios condena con fuerte maldición en Jeremías 48:10. Por tanto, sin importar el área donde sirvamos, evangelismo, grupo de alabanza, diaconado, pastoreado o cualquier otro ministerio, por muy sencillo que parezca el Señor espera que lo desempeñemos de manera responsable y eficaz.

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About Walter Cuadra

4 Comments:

  1. que precioso, hacernos ver lo mal que a veces nos conducimos delante de Dios., bendiciones

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  2. Me encantó lo k pude encontrar en esta página k Dios lo bendiga

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  3. Excelente enseñanza que Dios los siga bendiciendo

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  4. Cuanta razon tiene Dios al confrontarnos de esta manera, tenemos que reflexionar como estamos sirviendo al Señor..bendiciones..

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