El Mensaje a la Iglesia de Tiatira



“Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
Apocalipsis 2:18-29


               De todas las ciudades mencionadas en Apocalipsis 2-3, Tiatira era la más pequeña de todas, pero a ésta es a la cual el Señor le dirige la carta más larga. Tiatira estaba ubicada a unos 64 kilómetros al sur de Pérgamo. El nombre de Tiatira significa “sacrificio continuo”. Tiatira se convirtió en una rica ciudad comercial debido a su ubicación geográfica, era famosa por sus telas de púrpura, de hecho, Tiatira era la ciudad natal de Lidia la vendedora de púrpura (Hechos 16:14). Tiatira era famosa por su producción de bronce y posiblemente Jesús se le revela a esta iglesia como el que tiene pies semejantes al bronce bruñido. De igual manera se presenta como el que tiene ojos como llama de fuego, dándonos a entender que sus ojos penetran las profundidades del engaño satánico y escudriña el corazón y mente de los seres humanos.



tiarira
La ciudad de Akhisar, anteriormente conocida como Tiatira


Una Iglesia ferviente en el amor que tolera algunos que aman el mal.


“Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”.
Apocalipsis 2:19-20

De todas las siete cartas esta es la más enigmática. Nuestro problema es que tenemos muy poca información directa de Tiatira y que se nos presenta una serie de cuatro cuestiones: ¿Cuál era la situación de la iglesia de Tiatira? ¿Quién era Jezabel? ¿Qué enseñaba? ¿Qué quieren decir las promesas que se le hacen a la iglesia de Tiatira? El Señor elogia a la iglesia de Tiatira por sus obras, amor, fe, servicio y paciencia, lo que nos enseña que era una congregación que practicaba el fruto del Espíritu, y sus últimas obras eren mejores que las primeras; sin embargo, Jesús tenía un reclamo ante ella: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Dios nunca ha estado de acuerdo con el pecado de la tolerancia de la maldad en medio de su pueblo. Lo vemos en el caso del sacerdote Elí que permitía que sus hijos Ofni y Fines deshonraran el sacerdocio robándose las ofrendas y fornicando en el Templo: “¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? ... He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa”, (1 Samuel 2:29,31).  De igual manera, el apóstol Pablo reprendió a la iglesia de los corintios por tolerar el pecado de una persona dentro de la iglesia: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre… el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús… ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?”, (1 Corintios 5:1, 5-6). Ante este mandato la iglesia en Corinto obedeció y como consecuencia el pecador se arrepintió y fue recibido de nuevo: “Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él. Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo. Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”, (2 Corintios 2:6-11). Queda claro que la iglesia no debe tolerar ninguna clase de pecado que se esté dando dentro de ella. Sin embargo, ¿quién era Jezabel? Hay varias sugerencias en respuesta a esta pregunta:

1.       Algunos lo ven como un término alegórico, designado para hacer referencia a un grupo de personas.
2.       Otros opinan que se trata de una mujer literal, la esposa del pastor de Tiatira. En griego las palabras toleras que esa mujer Jezabel son eáo guné Iedsabél (ἐάω γυνή Ἰεζαβήλ), donde guné se puede traducir en dos sentidos: mujer o esposa. En este sentido la esposa del pastor influía negativamente en la iglesia, como Jezabel lo hizo con Acab rey de Israel en tiempos del profeta Elías. Jezabel había perseguido y matado a todos los profetas de Dios y había traído desde su tierra Sidón a sus profetas de Baal y de Asera. Arrastro a Israel a la idolatría y controlaba la voluntad de su esposo Acab rey de Israel.
3.       Otros sugieren que el término Jezabel se refiere a una pitonisa que habitaba en Tiatira la cual a través de un oráculo daba bienaventuranzas al pueblo pagano, sin embargo, esta conjetura es poco probable ya que el texto sugiere que esta mujer está dentro de la iglesia.
4.       Algunos, sin ninguna base, han identificado a Jezabel con Lidia, la vendedora de púrpura de Tiatira, a la que Pablo conoció y convirtió en Filipos. Se sugiere que volvió a Tiatira y llegó a ser una mala influencia en la iglesia por su gran riqueza e intereses comerciales. Esa teoría no es más que una calumnia contra Lidia.
5.       Finalmente, otros piensan que no era la esposa del pastor, pero si era una mujer literalmente que al igual que la Jezabel del Antiguo Testamento, influenciaba a la iglesia al pecado lo cual desagradaba a Dios.

Nuestro Señor Jesús acusa a esta mujer Jezabel de dos cosas: La primera era que toleraban las enseñanzas perversas de esta mujer: “…que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”. El hecho de que se hiciera llamar profetisa implicaba que afirmaba que sus enseñanzas tenían autoridad divina. En el Antiguo Testamento Dios reprobó a aquellos que decían profetizar en su nombre cuando Él no se los había autorizado: “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá”, (Deuteronomio 18:20). El pecado de esta Jezabel consistía en enseñar, bajo la supuesta autoridad de Dios, aspectos desagradables a su palabra. En la Biblia el Señor no exhortar a examinar toda enseñanza con el fin de comprobar que está de acuerdo a la verdad.

“Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis. Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti”.
Deuteronomio 13:1-5

                Tenemos también el ejemplo de los discípulos de Berea los cuales escudriñaban a la luz de la palabra de Dios todo lo que el apóstol Pablo les enseñaba:

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.
Hechos 7:10-11

                De igual forma el apóstol Pablo escribía a la iglesia de Corinto exhortándolas a examinar los dones de profecía que se daban dentro de la iglesia: “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen”, (1 Corintios 14:29). Y a los tesalonicenses les pidió examinar toda profecía y retener lo bueno: “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno”, (1 Tesalonicenses 5:20-21). Al parecer la iglesia de Tiatira paso por alto este punto y se dejó llevar por las enseñanzas de esta mujer llamada Jezabel la cual se hacía pasar por una profetiza.

La segunda cosa de la cual Dios acusa a esta mujer llamada Jezabel era del hecho de que ella seducía (del griego planáo πλανάω, que se puede traducir como engaño o extraviar) a sus siervos (del griego doúlos δοῦλος, que literalmente significa esclavo) a fornicar y comer de las cosas sacrificadas a los ídolos… “seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos…” La fornicación puede entenderse tanto en sentido espiritual como física. Generalmente el adulterio espiritual conduce al pecado de la inmoralidad sexual. En los tiempos de Elías, Jezabel había seducido a Israel a fornicar con sus dioses y sus falsos profetas los dirigían en este error, por esa razón Elías los desafío a congregarse en el monte Carmelo.

“Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel. Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; más de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres. Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho”.

1 Reyes 18:19-24



Elias
Elias desafía a los falsos profetas

En general, podemos observar cómo este mismo espíritu que opero en Israel en tiempos del Profeta Elías estaba actuando de manera semejante en la iglesia de Tiatira, manipulando a los líderes de la iglesia, introduciendo sus enseñanzas diabólicas haciéndose pasar por una profetiza y provocando que los creyentes comiencen de lo sacrificado a los ídolos. En cuanto a este último punto, de comer de lo sacrificado a los ídolos, Pablo lo toca muy bien en su primera carta a los corintios. En primer lugar, les dice que lo que se les ofrece a los ídolos no es nada porque no son dioses reales: “Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues, aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él”, (1 Corintios 8:4-6). En la antigüedad se acostumbra llevar la carne de los animales sacrificados en los templos paganos a los mercados donde su carne se vendía, ahora bien, Pablo dice que comprar carne en el mercado de animales que hayan sido sacrificados en los templos y posteriormente comerla no es pecado, pero esto se vuelve pecado cuando esta acción provoca conflicto en la conciencia de aquellos que son de débil condición en cuanto al conocimiento que ha desarrollado respecto a si esto es pecado o no: “Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano”, (1 Corintios 8:7-13). A parte de esto, el comer de lo sacrificado a los ídolos se convertía en pecado si los creyentes participaban de los banquetes públicos que se hacían al aire libre donde participaban todos los paganos en una fiesta donde habían vinos y bailes lujuriosos dedicados a Dionisio, un dios griego, obviamente, al ver esta conducta un débil de la fe lo hacia tropezar a parte que participaba de las obras de las tinieblas: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”, (Efesios 5:11). Aunque Pablo afirma que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay más que un Dios (1 Corintios 8:4); también dice que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican (1 Corintios 10:20). Por tanto, no es de dudar que Jezabel estuviera seduciendo a los cristianos a que participaran de los ceremoniales paganos: a comer cosas sacrificadas a los ídolos… En cuanto a este asunto Pablo desarrolla ciertos principios que nos pueden ayudar a desarrollar convicciones en cuanto a participar de ciertas cosas que en el mundo se practican (como el participar de ciertas fiestas de origen pagano o actividades pecaminosas) y es así donde nos dice que antes de practicarlas debemos evaluar las siguientes consignas:

1.       Provecho. Pregúntese: ¿es bueno para mí?, ¿añadirá esto una mejor calidad a mi vida?: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna”, (1 Corintios 6:12).
2.       Control. Pregúntese: ¿me controlará eso, o disminuirá el control que Cristo tiene sobre mí?: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna”, (1 Corintios 6:12).
3.       Propiedad. Considere las siguientes preguntas: como propiedad de Cristo, ¿puedo justificar esta actividad?, ¿esta actividad es propia de un embajador de Cristo?: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”, (1 Corintios 6:9-20).
4.       Influencia. Considere: ¿podría esta acción influir negativamente en algunos de mis hermanos en Cristo o peor aún, hacerlos tropezar?: “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano”, (1 Corintios 8:9-13).
5.       Testimonio. Ahora considere: ¿cómo afectará esta actividad mi testimonio?: “Andad sabiamente para con los de afuera”, (Colosenses 4:5).


Una advertencia final.


“Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras”.
Apocalipsis 2:21-23

                El hecho de que Dios le ha dado tiempo para que se arrepienta nos habla de su maravillosa paciencia y misericordia. El llamado al arrepentimiento se dirige a Jezabel y no a la iglesia, sin embargo, el texto sugiere que no existe la disposición de querer dejar su pecado, por tanto, el Señor advierte su juicio venidero: He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte. El juicio está dirigido hacia Jezabel y sus aliados. El vocablo cama se traduce del griego klíne (κλίνη), el cual sugiere la cama de un enfermo y no el lecho de adulterio. Además, el texto griego nos habla de una mega tribulación: mégas zlípsis (μέγας θλίψις), lo que nos dice que Jezabel y sus cómplices serán arrojados en el lecho de la angustia y aflicción en lugar de permitirles reposar en el lecho de su pecado. Su juicio traería efectos sobre su iglesia: y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Si uno recuerda la historia de esta mujer llamada Jezabel se dará cuenta que ya anteriormente Dios ejecuto un juicio similar. Dios levanto a Jehú quien ejecuto el juicio sobre Jezabel, sus hijos y todos sus aliados. Primero mato a su hijo Joram quien era el rey de Israel: “Entonces Joram volvió las riendas y huyó, y dijo a Ocozías: ¡Traición, Ocozías! Pero Jehú entesó su arco, e hirió a Joram entre las espaldas; y la saeta salió por su corazón, y él cayó en su carro”, (2 Reyes 9:23-24). También mato a Ocozías el rey de Judá por ser uno de sus aliados: “Viendo esto Ocozías rey de Judá, huyó por el camino de la casa del huerto. Y lo siguió Jehú, diciendo: Herid también a éste en el carro. Y le hirieron a la subida de Gur, junto a Ibleam. Y Ocozías huyó a Meguido, pero murió allí. Y sus siervos le llevaron en un carro a Jerusalén, y allá le sepultaron con sus padres, en su sepulcro en la ciudad de David”, (2 Reyes 9:27-28). Luego se dirigió a matar a Jezabel: “Vino después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana. Y cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor? Alzando él entonces su rostro hacia la ventana, dijo: ¿Quién está conmigo? ¿quién? Y se inclinaron hacia él dos o tres eunucos. Y él les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpicó en la pared, y en los caballos; y él la atropelló. Entró luego, y después que comió y bebió, dijo: Id ahora a ver a aquella maldita, y sepultadla, pues es hija de rey. Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella más que la calavera, y los pies, y las palmas de las manos. Y volvieron, y se lo dijeron. Y él dijo: Esta es la palabra de Dios, la cual él habló por medio de su siervo Elías tisbita, diciendo: En la heredad de Jezreel comerán los perros las carnes de Jezabel, y el cuerpo de Jezabel será como estiércol sobre la faz de la tierra en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel”, (2 Reyes 9:30-37). Y en general, Jehú mato a toda la descendencia de Jezabel, 70 de sus hijos, a todos sus familiares, a todos sus sacerdotes y a todos sus aliados, así se cumplió el juicio de Dios sobre esta mujer: “Mató entonces Jehú a todos los que habían quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus príncipes, a todos sus familiares, y a sus sacerdotes, hasta que no quedó ninguno”, (2 Reyes 9:11). Este juicio similar fue prometido a esta mujer y todos sus aliados que estaban contaminando la iglesia de Tiatira. De igual forma hoy en día nuestro Dios está contra todo aquel que haga tropezar a su iglesia y si no se arrepiente sus juicios lo alcanzaran: “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”, (Hebreos 10:31).


muerte-Jezabel
La muerte de Jezabel

La promesa.


“Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
Apocalipsis 2:24-29

                El Señor elogia al que es remanente fiel en la iglesia de Tiatira, los que no se habían contaminado con la doctrina de Jezabel y sus prácticas pecaminosas las cuales el Señor llama las profundidades de Satanás. Además, Dios les promete no imponerles otra carga de la que ya tienen que llevar y deben mantenerse fieles hasta que el venga por ellos. A los vencedores se les promete dos cosas, la primera es tener autoridad sobre las naciones. Al parecer aquí se hace una referencia al Salmo 2:8-9 donde el Señor promete dar a su pueblo autoridad sobre las naciones y pareciera que esta es un anuncio profético del futuro reino milenial: “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás”, (Salmo 2:8-9). En segundo lugar, está la promesa de la estrella de la mañana. A esto se le han dado cuatro posibles explicaciones principales.

1.       Se ha tomado como una promesa de la primera resurrección. Como la estrella matutina sale después de la noche, así el cristiano se levantará después de la noche de la muerte.
2.       Se ha tomado como la conquista de Lucifer. Lucifer es el diablo, el ángel que era tan orgulloso que se rebeló contra Dios y fue arrojado desde el cielo. Lucifer quiere decir el que trae la luz y era el responsable de llevar esa luz a toda la creación como querubín protector, pero como se revelo en contra de Dios perdió esa autoridad. En ese caso, esta es la promesa del dominio definitivo sobre Satanás y el pecado.
3.       Se ha considerado en relación con Daniel 12:3. Allí la promesa es: “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad”. En ese caso, la estrella de la mañana es la gloria que recibirán los íntegros, y los que hayan ayudado a otros a tomar el camino de la integridad.
4.       Apocalipsis llama a Jesús “la estrella resplandeciente de la mañana” (Apocalipsis 22:16). La promesa de la estrella matutina es la promesa de Cristo mismo. Si el cristiano es auténtico, cuando llegue al final de esta vida tendrá a Cristo para no perderle ya nunca más.



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