Un llamado para los angustiados (Mateo 11:28-30)


“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.
Mateo 11:28-30

INTRODUCCIÓN

            “El hombre en busca de la paz”, es el título de un libro escrito por Mateo Andrés en el cual les ofrece a sus lectores una serie de reflexiones que le pueden ayudar a encontrar la felicidad en su vida. Esto nos hace pensar en el deseo del hombre por encontrar la verdadera paz en su vida y escapar de toda angustia. Sin embargo, difícilmente lo lograra ya que vivimos en un mundo lisiado por el pecado, pero Jesucristo nos ofrece el camino para alcanzarlo.

llamado-para-angustiados
Un llamado para los angustiados

                               I.            LOS MÉTODOS DEL MUNDO PARA ENCONTRAR LA PAZ.

Actualmente vivimos en un mundo de tribulación, un mundo azotado por la violencia, las enfermedades, traiciones, odio, pobreza y desigualdades donde el hombre desesperadamente busca descanso para su alma. El anhelo de seguridad existe en cada persona y por tal motivo buscara la forma de alcanzarlo. Su deseo es estar en paz y podemos mencionar algunos medios que este utiliza para evitar las penas y angustias:

1.      El dinero. Muchos creen que la seguridad se encuentra en tener riquezas pero la Biblia dice lo contrario: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”, (1 Timoteo 6:10).
2.      Los vicios. Otros creen que podrán escapar de sus angustias a través de las drogas o alcoholismo; pero también se equivocan: “¿De quién son los lamentos? ¿De quién los pesares? ¿De quién son los pleitos? ¿De quién las quejas? ¿De quién son las heridas gratuitas? ¿De quién los ojos morados? ¡Del que no suelta la botella de vino ni deja de probar licores!”, (Proverbios 23:29-30).
3.      Otros creen que su paz se encontrara en las religiones, sin embargo, estas solo cargan a los hombres. Los judíos de los tiempos de Jesús buscanban descansar de sus penas cumpliendo las tradiciones que sus lideres religiosos les habían impuesto, pero no lograban hacerlo, lejos de eso se sentían más miserables al ser incapaces de lograrlo: “Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”,  (Mateo 23:4). Quizás el hinduismo es la religión que más se apega a este ejemplo, donde sus creencias les enseñan que entre más miserable sea su vida, mas purgaran por sus pecado y al morir reencarnaran en otro ser y serán finalmente felices. Pero esto es un terrible error ya que al morir les espera el infierno. Así hay muchas religiones que le ofrecen al hombre purgar sus pecados a través de penitencias pero jamás lograran acallar su acusada conciencia haciendo esto.

                            II.            UN LLAMADO A DESCANSAR.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

            Este versículo es considerado por muchos una de las mayores promesas de Jesucristo: el descanso de todas nuestras cargas. En su tiempo existían muchas personas que se encontraban cansadas y angustiadas por las dificultades de la vida y no habían encontrado descaso para sus pobres almas; pero un día puesto de pie llamo a esta clase de personas.

            El llamado de Dios es precisamente para esta clase de personas, es decir, personas cargadas del pecado, angustiados por la injusticias de la vida, frustradas por los fracasos y en general todo aquel que este cansado de luchar con sus problemas.

            En esto consiste lo maravilloso del ministerio de Cristo, ya que el vino a buscar a lo más vil, a los necesitados y despreciados de este mundo. El no desarrollo su ministerio en un palacio, asesorando a reyes y príncipes como lo hacían los líderes religiosos de su tiempo, ni siquiera su base estuvo en Jerusalén, la capital del reino donde se encontraba la gente más pudiente. La mayor parte de su ministerio la realizó en Galilea, un región de mala fama donde vivía gente sencilla, sin estudios, de oficios ordinarios como el de pescador, no visito los palacios sino al lado de las prostitutas y publicanos se sentó para predicarles el evangelio del Reino. A eso vino precisamente Jesús: a llamar a todos aquellos cansados y angustiados.

                         III.            EL YUGO DE CRISTO.

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.

Aparte de esto Jesús nos invita a tomar su yugo sobre nuestros hombros. Los judíos usaban la palabra yugo con el sentido figurado de someterse a algo. Por mucho tiempo trataron someterse al yugo de la ley, pero fracasaron ya que el peso era demasiado grande para que un humano imperfecto lo llevara. No obstante, Jesús dijo: “Mi yugo es fácil”. La palabra fácil es jrestós (χρηστός) en griego, que quiere decir realmente que encaja bien. Los yugos de los bueyes se hacían en Palestina de madera; se llevaba el buey al carpintero para que le tomara las medidas; luego se desbastaba la madera, y se llevaba otra vez al buey para probarlos de tal forma que encajaran en la bestia bien a tal punto de no ocasionarle daño al momento de ponérselos.

Podemos ahora imaginarnos a Jesús usando esta metáfora con la cual posiblemente está relacionado ya que como carpintero debió haber hechos cientos de yugos antes de iniciar su ministerio y debió haber sido un verdadero profesional en esto. Ahora Jesús nos dice: “mi yugo encaja perfectamente en tu vida, yo tengo el plan perfecto que no te lastimara y te llevara a la felicidad”. Lo que quiera que sea que Dios nos destine encajará exactamente con nuestras necesidades y habilidades.

CONCLUSIÓN.

            En el mundo solo encontraremos angustias y cargas y ningún método humano puede traer a nuestra vida la paz que tanto anhelamos. Sin embargo, Jesús nos ofrece descansar de estas, solo necesitamos acudir a Él y someternos a su yugo, es decir su señorío para encontrar la verdadera paz.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Juan 16:33

Share on Google Plus

About Walter Cuadra

17 Comments:

  1. Si, a veces olvido las promesas de Dios. Muchas gracias por el mensaje, muy animante.

    ResponderBorrar
  2. Es muy alentador muy significativo,solo confiemos

    ResponderBorrar
  3. Gracias por su ayuda, y hacernos recordar que podemos confiar en Cristo siempre

    ResponderBorrar
  4. Es una palabra que nos reta a realizar un trabajo con Jesús

    ResponderBorrar
  5. gracias excelente meditación. bendiciones

    ResponderBorrar
  6. Great analysis on Jesus' gospel! Thank you! It's been fruitful!

    ResponderBorrar
  7. muy cierta esta palabra para eztos tiempos de tribulación dios nos guarde en su manto

    ResponderBorrar
  8. Excelente. Dios hablo a mi vida cada día le amo mas.

    ResponderBorrar
  9. Muy claro el mensaje. Fue de gran bendición.

    ResponderBorrar
  10. Lo mas hremoso es aprender de nuestro Dios y saber que el nos regala la vida cada dia

    ResponderBorrar