El Trono de Dios


“Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.  Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”.
Apocalipsis 4:2-11

INTRODUCCIÓN

                Los capítulos 4 y 5 del libro de Apocalipsis representan un preludio que nos introduce a los eventos que están a punto de ocurrir y que son preparatorios para el inicio del periodo conocido como la gran tribulación. Hasta este momento en la historia de la humanidad, el hombre ha vivido como mejor le parece y la maldad ha crecido en gran manera, muchos han rechazado el mensaje del evangelio, pero el día del Señor está por comenzar. Dios llama al apóstol Juan directamente a su presencia para mostrarle las cosas que han de ser después de estas: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

DIOS SENTADO EN SU TRONO


“Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado”.
Apocalipsis 2:2

                 Inmediatamente después que Juan escucha la voz celestial que le dice sube acá, él al instante aparece en un escenario completamente diferente al terrenal. Entre las primeras cosas que ve es un trono y a uno sentado en él. La palabra trono proviene del griego zrónos (θρόνος) y aparece 50 veces en el Nuevo Testamento, de las cuales 30 está registradas en el libro de Apocalipsis. La palabra trono es asociada como un símbolo de autoridad y realeza. En ocasiones Dios es mostrado sentado en su trono celestial. Por ejemplo el profeta Micaías vio a Dios sentado en su trono en una visión: “Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda”, (1 Reyes 22:19).  El profeta Isaías vio también a Dios sentado en un trono sublime: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo”, (Isaías 6:1).  El salmista describía a Dios sentado sobre el trono: “Reinó Dios sobre las naciones; se sentó Dios sobre su santo trono”, (Salmo 47:8). Por tanto, cuando el apóstol habla del trono y uno sentado en él se refiere a mismo Padre celestial. Este trono se ha preparado para iniciar el gran juicio que Dios trae sobre toda la humanidad que ha rechazado su mensaje.

EL ASPECTO DEL QUE SE SIENTA EN EL TRONO


“Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda… Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal…”
Apocalipsis 4:3, 5-6

              Juan hace un intento por describir el aspecto de aquel que está sentado en el trono y hace referencia a piedras preciosas para describir su inmensa majestad. En la Biblia Dios el Padre nunca se ha revelado corporalmente. Generalmente lo ha hecho a través de fenómenos naturales como una nube, truenos y relámpagos, en una zarza encendida, etc. En ocasiones la Biblia usa antropomorfismos para describir los atributos de Dios por medio de imágenes que nosotros podemos relacionar y entender. A Moisés le advirtió que ningún hombre puede verlo directamente y vivir para contarlo: “Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá”, (Éxodo 33:20). Y en el Nuevo Testamento se confirma esta verdad: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”, (Juan 1:18). Las palabras faltan para tratar de describir la gloria de este sublime y excelso Ser. En primer lugar Juan dice que era semejante a la piedra de jaspe y cornalina. La palabra jaspe viene del griego iaspis (ἴασπις), refiriéndose posiblemente al diamante, el cual es una piedra preciosa que destaca por su gran brillantes blanca la cual describe la pureza y gloria de Dios. La cornalina proviene del griego sárdinos (σάρδινος), la cual es una joya de color rojo que podría sugerir una expresión de ira y juicio. Finalmente, se dice que este maravilloso Ser está sentado en un trono en cuyo rededor había un arcoíris semejante a la esmeralda la cual es una piedra preciosa de color verde que contrasta perfectamente con los otros colores.

trono
El que está sentado en el Trono


           Juan explica que del trono salen relámpagos, truenos y voces, lo cual nos da la idea de lo temible que es su presencia santa y que trae juicio a esta tierra. Esta figura nos recuerda cuando Dios se manifestó a Israel en el monte Sinaí: “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento”, (Éxodo 19:16). Obviamente esta visión tuvo que haber causado en Juan una gran conmoción.  Delante de este trono se nos dice que había un mar de vidrio semejante al cristal. El comprender el significado exacto de esto es muy difícil, lo cierto es que para Juan tuvo que haber sido extraordinario el ver un mar tan cristalino y transparente ya que en la antigüedad los vidrios de los espejos no solían ser tan claros, eran muy opacos. Esta gran transparencia y claridad nos recuerdan la gran santidad y justicia de Dios.

LOS VEINTICUATRO ANCIANOS


“Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas”.
Apocalipsis 4:4

                  Llegamos a un versículo de la Biblia el cual ha sido muy polémico y de difícil interpretación. El versículo 4 de este capítulo en Apocalipsis nos habla acerca de los veinticuatro ancianos cuya identidad se ha tratado de explicar a través de diferentes teorías. La palabra anciano proviene del griego presbúteros (πρεσβύτερος) el cual era un tirulo que se le daba algunos líderes importantes tanto en Israel, y posteriormente dentro de la iglesia. La Biblia dice que éstos se encuentran sentados en 24 tronos alrededor del trono donde Dios se sienta. En cuanto a quienes son los 24 ancianos, hay algunos creen que representan a Israel. En los tiempos del Antiguo Testamento los sacerdotes eran muchos a tal punto que se hacía imposible que todos pudieran ministrar al mismo tiempo en el Templo, por lo que se organizó en grupos de 24 donde existía un líder que se llamaba el anciano de los sacerdotes (1 Crónicas 24:7-18). Basado en esto algunos sugieren que estos 24 ancianos de Apocalipsis 4:4 representan a estos sacerdotes que estaban organizados en grupos de 24, ya que realizan funciones parecidas a estos, como por ejemplo quemar incienso: “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”, (Apocalipsis 5:8). También podemos ver en el versículo anterior que se presentan estos 24 ancianos con arpas y en el Antiguo Testamento se observa como habían 288 levitas instruidos en instruidos en el canto y con arpas, címbalos y salterios organizados en grupos de 24 (1 Crónicas 25:6-31).

24-ancianos
Los 24 Ancianos

           Otros por el contrario consideran que estos 24 ancianos representan a la iglesia redimida. Por un lado aparecen justo antes de iniciar la gran tribulación y para esta época Israel todavía se encuentra en la Tierra. En segundo lugar, se argumenta que las coronas que arrojan delante del trono de Dios representa la corona que Jesús prometió dar a los vencedores (Apocalipsis 3:11) ya que esta palabra proviene del griego stéfanos (στέφανος) la cual era una corona de laureles que se le entregaba a los vencedores que participaban en el circo romano en las carreras de caballos: “los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono”, (Apocalipsis 4:10).

            Un tercer argumento a favor de esta manera de pensar es que las ropas blancas con las cuales visten estos ancianos nos sugieren la justicia imputada a la iglesia a través de Cristo. También reconocemos este hecho en el cantico que tanto los cuatro seres viviente como los ancianos entonan delante del trono donde alaban al Cordero por haberlos redimido de sus pecados, lo cual es exclusivo para la iglesia para este momento: “y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;  y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”, (Apocalipsis 5:9-10).

                Finalmente, podemos recordar que en el Nuevo Testamento la iglesia de Cristo ha sido redimida para formar un reino de reyes y sacerdotes lo cual coincide con la declaración de los 24 ancianos cuando dicen: nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apocalipsis 5:9-10).

“Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.
1 Pedro 2:9

                Concluyendo, la segunda sugerencia de que los 24 ancianos representan a la iglesia parece la más acertada, aunque hay otros que opinan que estos pudieran representar los salvos del Antiguo y Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Apocalipsis se hace referencia que en la Nueva Jerusalén estarán inscritos los nombres de las doce tribus de Israel y los nombres de los doce apóstoles: “Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero”, (Apocalipsis 21:12-14). La tercera posibilidad de que los 24 ancianos representan tanto los redimidos de Israel que murieron esperando la promesa del Mesías que vendría, como los redimidos del Nuevo Testamento que murieron creyendo en el Mesías que ya había venido parece otra posibilidad fuerte.

                Lo cierto es que estos 24 ancianos representan aquellos que por la misericordia de Dios fueron redimidos por la sangre del Cordero de Dios y han escapado de los juicios de la gran tribulación.

LOS CUATRO SERES VIVIENTES


“… y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.  Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.
Apocalipsis 4:6-11

                 La identidad de los cuatro seres vivientes es otro tema que ha causado mucha especulación. En el griego original la palabra ser viviente se traduce del nombre neutro zon (ζῶν), y Juan nos dice que son cuatro los cuales están llenos de ojos delante y detrás. Estos poseen seis alas y día y noche no cesan de adorar a Dios. El apóstol describe a cada uno de ellos, uno semejante a león, otro semejante a becerro, otro semejante a rostro de hombre y el otro semejante a un águila volando lo cual también denota que cada ser viviente poseía características que los diferenciaba uno de otro. Estas semejanzas nos también representan aspectos que podemos comparar con la naturales y características de nuestro Señor Jesús que están descritas en cada uno de sus evangelios:

1.    León: representa al rey de la selva y representa a Jesús como el rey Mesías, el León de la tribu de Judá      presentado en el evangelio según Mateo.
2.    Becerro: representa la condición de siervo, nos recuerda al sacrificio que se realizaba por la expiación de pecados. Juan el Bautista presento a Jesús como el Cordero que quita el pecado del mundo y en el evangelio según Marcos Jesús es mostrado como el que vino a servir y no ser servido.
3.       Hombre: nos habla de la naturaleza humana de Cristo, tal y como Lucas lo presenta, el Hijo del Hombre.
4.     El águila: hace referencia a la divinidad y en el evangelio según Juan se presenta como el Hijo de Dios.

4-seres-vivientes
Los 4 seres vivientes


             Pareciera que estos 4 seres vivientes ya hubiesen aparecido en otras ocasiones en el Antiguo Testamento. Por ejemplo recordamos la visión que el profeta Ezequiel tuvo estando junto al rio Quebar.

Visión apocalíptica de Ezequiel

“Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido. Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados. Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante. Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila. Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían. Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos. Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos”.

Ezequiel 1:4-14
                  Aquí observamos una visión típica de la literatura apocalíptica en la cual aparecen unos seres muy parecidos a los que Apocalipsis presenta. Hay unas diferencias con ellos, por ejemplo solo tienen cuatro alas en lugar de dos. Cada uno de estos seres posee una cara con cuatro lados, uno de león, otro de buey, otro de hombre y otro de águila, un tanto diferente a los de Apocalipsis que solo tienen un rostro. Concluir que se trata de los mismos seres sería algo apresurado. Esta visión de Ezequiel como la de Juan en Apocalipsis 4 fue una experiencia impactante y atemorizante para ambos siervos. Juan dice que del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Ezequiel nos dice que vio un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y entre los seres vivientes vio como de carbones de fuego encendidos… y del fuego salían relámpagos.


seres-celestiales-Ezequiel
Los seres celestiales de Ezequiel

              Igual que Juan, el profeta Ezequiel vio un trono, y sobre él, sentado a un ser divino al cual describe asemejándolo al zafiro y fuego.

“Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor”.
Ezequiel 1:26-27

                  En la visión de Juan se describe que había muchos ojos sobre los seres vivientes: cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás; mientras que en Ezequiel se describen ruedas llenos de ojos.

“Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.  El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban. Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro”.
Ezequiel 1:15-18

                Podemos encontrar algunos elementos parecidos, pero obviamente no se trata de los mismos seres que aparecen en el libro de Apocalipsis. Los cierto es que en ambos casos Dios está a punto de anunciar sus juicios, en el caso de Ezequiel sobre Israel y Jerusalén; en el caso de Apocalipsis, sobre las naciones gentiles y en ambos casos su apariencia es temible y se acompaña de seres angelicales.

             El pueblo de Israel estaba familiarizado con el tema de los ángeles, de hecho en el arca del pacto, la cual representaba la presencia de Dios sobre ellos y les recordaba el pacto que Dios había hecho con ellos, había dos querubines cuyas alas se encontraban. Veremos a lo largo del libre de Apocalipsis como los ángeles se encargan de ejecutar los diferentes juicios en contra de las naciones gentiles.

             Antes de concluir con este estudio podemos recordar que en el libro Isaías aparecen unos seres muy semejantes a los que el libro de Apocalipsis presenta.

“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.
Isaías 6:1-3
                Hagamos la comparación de estos seres llamados serafines con los de Apocalipsis 4. En primer lugar la palabra serafín proviene del hebreo saráf (שָׂרָף) la cual literalmente significa “serpiente ardiente”.  Este nombre aparece en Números 21:6 (“Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel”) y  era dado a unas serpientes, no porque tuvieran alas, sino porque eran rápidas para moverse y morder a las personas. Esto nos sugiere que estos seres eran rápidos para moverse. La descripción de seis alas concuerda exactamente con la que Juan hace de los seres viviente en Apocalipsis 4. Aparte de eso vemos que estos seres entonaban una especie de adoración a Dios diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. De igual forma los cuatro seres vivientes no paran de adorar a Dios: “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos”, (Apocalipsis 4:8-9).

                Pareciera que los serafines de Isaías 6 son los mismos que aparecen en Apocalipsis 4. Al final pareciera que su función es estar siempre delante de Dios anunciando su grandeza y poder. Esta visión del capítulos 4 es el preludio que anuncias la serie de juicios que están por desencadenarse en la Tierra y la iglesia del Señor no tendrá parte en ello ya que antes que todo esto pase, Jesús llamara a sus fieles y se los llevará en el rapto de la iglesia.


Share on Google Plus

About Walter Cuadra

0 Comments:

Publicar un comentario