Sacrificios imperfectos (Malaquías 1:8-14)

Ustedes traen animales ciegos para el sacrificio, y piensan que no tiene nada de malo; sacrifican animales cojos o enfermos, y piensan que no tiene nada de malo. ¿Por qué no tratan de ofrecérselos a sus gobernantes? ¿Creen que estaría   el    contento con ustedes? ¿Se ganaría su favor? Dice el Señor Todopoderoso. »Ahora pues, traten de apaciguar a Dios para que se apiade de nosotros.  ¿Creen que con esta clase de ofrendas se van a ganar su favor? —dice el SEÑOR Todopoderoso—.No estoy nada contento con ustedes —dice el SEÑOR Todopoderoso—, y no voy a aceptar ni una sola ofrenda de sus manos. Porque desde donde nace el sol hasta donde se pone, grande es mi nombre entre las naciones. En todo lugar se ofrece incienso y ofrendas puras a mi nombre, porque grande es mi nombre entre las naciones —dice el SEÑOR Todopoderoso—. Pero ustedes lo profanan cuando dicen que la mesa del Señor está mancillada y que su alimento es despreciable.  Y exclaman: “¡Qué hastío!” Y me tratan con desdén —dice el SEÑOR Todopoderoso—. ¿Y creen que voy a aceptar de sus manos los animales lesionados, cojos o enfermos que ustedes me traen como sacrificio? —dice el SEÑOR—.  » ¡Maldito sea el tramposo que, teniendo un macho aceptable en su rebaño, se lo dedica al Señor y luego le ofrece un animal mutilado! Porque yo soy el gran rey —dice el SEÑOR Todopoderoso—, y temido es mi nombre entre las naciones”.
Malaquías 1:8-14

INTRODUCCIÓN



           La verdadera adoración se demuestra dando lo mejor. Ahora Dios reprende al pueblo por traer ofrendas inapropiadas a su altar. En el Antiguo Testamento existen varias palabras que se traducen como ofrenda y es útil estudiar su significado etimológico para poder comprender su verdadero espíritu. En primer lugar aparece la palabra minkjá (מִנְחָה), la cual aparece alrededor de 200 veces y se utiliza para referirse a un presente de una persona para otra. También denota el tributo que se le paga a un rey. La segunda palabra utilizada para ofrenda es terumá (רוּמָה) la cual aparece alrededor de una 70 veces en el testo vero-testamentario y por primera vez en Éxodo 25:2 y textualmente se puede traducir como ofrenda elevada. Este término se utiliza para denotar aquellas contribuciones que se traían con fines de apoyar el sacerdocio y el mantenimiento del mismo Templo. En tercer lugar, el término general que se utiliza para referirse a las ofrendas es corbán (קָרְבָּן) y literalmente significa traer cerca, por lo que se puede decir que una ofrenda es lo que se trae cerca  a Dios. Este término se usaba para designar todo tipo de ofrenda, sea animal o vegetal.

ofrendas
Dios demanda las mejores ofrendas

  OFRENDAS DEDICADAS A DIOS



                Por tanto, el sistema de ofrendas eran importantes en Israel, ya que por un lado era una forma de acercarse a Dios en adoración, también era una forma de presentar dones o regalos a Dios como muestra de gratitud, así como contribuían para el mantenimiento de los sacerdotes y el Templo. En el libro de Levítico se presentan las diferentes clases de ofrendas que los israelitas ofrecían:

1.       El holocausto (Levítico 1:1-17, 6:8-13). El animal era ofrecido completamente a Dios, símbolo de la expiación y consagración del que lo ofrecía.
2.       La oblación u ofrenda cereal (Levítico 2:1-16). Consistía en presentar productos de la tierra: flor de harina, panes ácimos fritos y especies tostadas. Una pequeña proporción era quemada, el resto era de los sacerdotes.
3.       El sacrificio de paz o comunión (Levítico 3:1-17). Era voluntaria y la mayor parte del cuerpo del animal sacrificado era comido por el oferente y sus invitados como símbolos de comunión entre Dios y los hombres.
4.       El sacrificio por el pecado (Levítico 4). Su objetivo era presentar el sacrificio de un animal por la expiación de pecados cometidos.

El hecho de que los israelitas tenían la oportunidad de presentar sus ofrendas a Dios, revela su misericordia. Aún cuando eran pecadores y rebeldes, Dios instituyó un sistema de sacrificios a través del cual ellos se podían reconciliar con Él. La ley de Moisés hacía una distinción en cuanto a la clase de sacrificios que se realizaban obedeciendo a la escala social de los oferentes, desde el más rico (ganado vacuno) hasta el más pobre (un ave). Un macho sin defecto era de gran valor para el adorador. Era una cría de primera y una fuente potencial de lana y carne; o de dinero si se vendía. Ofrecerlo sobre el altar era un verdadero sacrificio y reflejaba una actitud de gozo y agradecimiento.

OFRENDAS INAPROPIADAS


“Ustedes traen animales ciegos para el sacrificio, y piensan que no tiene nada de malo; sacrifican animales cojos o enfermos, y piensan que no tiene nada de malo… ”
Malaquías 1:8


                    La protesta del Señor contra su pueblo es grande a tal punto que sus palabras van dirigidas a dejarles claro que sus ofrenda para nada le agradan. La frialdad de Israel había llegado a su colmo a tal punto que los animales ofrecidos no eran aceptables delante de su presencia: Ustedes traen animales ciegos… cojos o enfermos, desobedeciendo así la ley que prohibía tales cosas: “No sacrificarás al Señor tu Dios ninguna oveja ni buey que tenga algún defecto o imperfección, pues eso es abominable para el Señor tu Dios”, (Deuteronomio 17:1). Esta actitud nos muestra lo desvergonzados que se habían vuelto. Posiblemente este era solo el resultado final de algo que comenzó en el corazón. Como vimos anteriormente las duras pruebas y su impaciencia para ver el cumplimiento de las promesas de restauración del reino menoscabaron su confianza en el Señor, lo que los impulso a dudar del amor divino y enfriar su relación con Él. Cuando se pierde el amor por Dios, nada que hagamos para Él se hace bien. Ya no les importaba agradarlo, habían perdido el temor por su nombre y solo cumplían los rituales santos por costumbre. Los israelitas llegaron a creer que llevar una buena ofrenda al templo era demasiado caro, Dios no valía ese precio, y solo por salir del compromiso ofrecían un animal ciego, cojo o enfermo. ¡Qué terrible equivocación! Cada uno de nosotros debe cuidar de no caer en este terrible error ya que la calidad de nuestras ofrendas determina el tipo de relación que podamos tener con Dios. El Señor les dice que piensen un momento en el tipo de ofrendas que le están ofreciendo. Les pregunta: ¿Por qué no tratan de ofrecérselos a sus gobernantes? ¿Creen que estaría el contento con ustedes? ¿Se ganaría su favor? Dice el Señor Todopoderoso… ¿Creen que con esta clase de ofrendas se van a ganar su favor?  Muchas veces nos esforzamos por comprar un buen regalo para un amigo, más si sabemos que su status social es alto, tratamos que el presente sea bastante generoso; pero cuando se trata de Dios a lo mejor el compromiso no es tan grande. Si los presentes para un gobernador o persona de renombre reflejan nuestro mejor esfuerza económico, cuánto más cuando se trata de Dios.

                El Señor es claro al decirles que no aceptara sus ofrendas: No estoy nada contento con ustedes —dice el SEÑOR Todopoderoso—, y no voy a aceptar ni una sola ofrenda de sus manos. De igual forma les aclara que su nombre es muy reverenciado en otros lugares como para estar recibiendo esta afrenta de parte de ellos: Porque desde donde nace el sol hasta donde se pone, grande es mi nombre entre las naciones. En todo lugar se ofrece incienso y ofrendas puras a mi nombre, porque grande es mi nombre entre las naciones —dice el SEÑOR Todopoderoso—. ¿Cuáles son los lugares donde el Señor recibe esta adoración? Esta afirmación del Señor tiene ciertas complicaciones de interpretación. Algunos creen que los lugares donde se le ofrece incienso y ofrendas puras son aquellas naciones donde algunos judíos fueron esparcidos, y ellos lejos de su patria, deciden honrar su nombre en tierra extranjera: “Les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Pul, Lidia (famosa por sus arqueros), Tubal y Grecia, y a las costas lejanas que no han oído hablar de mi fama ni han visto mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria entre las naciones”, (Isaías 66:19). Otros consideran que también se refiere a la adoración celestial que recibe de parte de sus santos ángeles de día y de noche: “había cuatro seres vivientes cubiertos de ojos por delante y por detrás… Cada uno de ellos tenía seis alas y estaba cubierto de ojos, por encima y por debajo de las alas. Y día y noche repetían sin cesar: «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir.» Cada vez que estos seres vivientes daban gloria, honra y acción de gracias al que estaba sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,   los veinticuatro ancianos se postraban ante él y adoraban al que vive por los siglos de los siglos. Y rendían sus coronas delante del trono exclamando: «Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas.»” (Apocalipsis 4:6,8-11). Algunos han llegado a ver este pasaje como una proclamación profética acerca de la iglesia del Señor la cual horraría su nombre en diferentes naciones. Como sea, Dios es honrado por muchos y le dice a Israel que no tiene necesidad de sus decadentes ofrendas.

                Cuando nuestras ofrendas insultan la magnificencia de Dios cometemos el pecado de la profanación. Ahora bien, este pecado no quedo allí, sino que muchos de ellos llegaron a considerar el sistema de sacrificios y ofrendas como algo despreciable, e incluso un fastidio: Pero ustedes lo profanan cuando dicen que la mesa del Señor está mancillada y que su alimento es despreciable.  Y exclaman: “¡Qué hastío!” Y me tratan con desdén —dice el SEÑOR Todopoderoso—. ¿Y creen que voy a aceptar de sus manos los animales lesionados, cojos o enfermos que ustedes me traen como sacrificio? —dice el SEÑOR—.  ». Esta actitud Dios la condena terriblemente profiriendo una maldición: ¡Maldito sea el tramposo que, teniendo un macho aceptable en su rebaño, se lo dedica al Señor y luego le ofrece un animal mutilado! Porque yo soy el gran rey —dice el SEÑOR Todopoderoso—, y temido es mi nombre entre las nacionesQue cada uno de nosotros evalué el tipo de ofrenda que le presenta a Dios, ya que no se trata de dar grandes cantidades de dinero sino lo mejor que podamos dar, conforme a como hayamos sido bendecidos:

“En cuanto a la colecta para los creyentes, sigan las instrucciones que di a las iglesias de Galacia. El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos, para que no se tengan que hacer colectas cuando yo vaya.”.
1 Corintios 16:1-2

                Que nuestras ofrendas expresen nuestra gratitud hacia el Señor a la vez que sean dignas de su grandeza y gloria.
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